Ocre durmevela de inhalar en tu ropa
los vestigios anhelantes de tu cuerpo.
Las estrellas se acomodan silenciosas
(Son mil inciensos pálidos, murientes)
y se aprietan en mi nuca,
presionándome el cerebro,
quemándome la cabeza,
me repito las cosas que recuerdo de tu cara,
las enumero, las pongo en un orden de importancia,
que voy a cambiar luego..
La piedra, la última botella de Sprite,
la sábana en la que te sangró la nariz,
el dibujo que hiciste de mi al poco de conocernos.
Son pequeños altares.
Símbolo de tu presencia fantasmagórica,
donde a cada minuto te toca volver a escena.
Una y otra vez pongo el disco
para convencerme de que no te has muerto.
Y si el dolor y la melancolía me apuñalan,
y me dejan vomitando en el suelo,
dejo subir la rabia, que me dan ganas de pelear de nuevo.
Y me levanto, de verdad,
de entre la ropa sin lavar.
A las puteadas limpias (que son nutrientes de mi cuerpo)
me arranco a la calle,
levanto las baldosas con las yemas ensangrentadas,
pateo cerraduras oxidadas,
les grito a las viejas que se les acaba el tiempo.
Y a mí me pasan
los minutos
como horas
a tientas.
miércoles, 12 de julio de 2017
domingo, 28 de mayo de 2017
Sangre estelar.
Agua que se filtra en la piedra,
agua que trae noticias del exterior,
asoma con un aroma terroso y alcalino,
gota calando hondo en la piedra.
Sedimento aferrado a los pisos y a los techos de una cueva.
Salitre marino.
Es acaso tu cuerpo hermano-amante del mío,
que lo siento verdadero,
verdadero como un brote que se afana
de la escalera entre los mármoles fríos.
Es acaso tu dolor carne con mis huesos,
que siento tiritar tu miedo en mi nuca.
Surco, fosa penetrante y oscura que bien conocemos.
Es tu nombre el eco del mío
en un idioma de otros tiempos.
Hemos nacido del fondo de lo desconocido,
de la luz itinerante de un cometa olvidado,
dos esporas fortuitas a la merced del viento.
El parto de una sirena.
Es tu voz el reflejo del sol de la tarde
en el lomo de un gato dormido.
Es mi voz la lluvia que se desprende,
de pronto, del cielo ennegrecido.
Somos un planeta pequeño y tibio.
En la cresta de a montaña
nos arrojaremos al vacío,
con un esplendor de pluma nueva,
a vuelo obstinado de peregrino perdido.
agua que trae noticias del exterior,
asoma con un aroma terroso y alcalino,
gota calando hondo en la piedra.
Sedimento aferrado a los pisos y a los techos de una cueva.
Salitre marino.
Es acaso tu cuerpo hermano-amante del mío,
que lo siento verdadero,
verdadero como un brote que se afana
de la escalera entre los mármoles fríos.
Es acaso tu dolor carne con mis huesos,
que siento tiritar tu miedo en mi nuca.
Surco, fosa penetrante y oscura que bien conocemos.
Es tu nombre el eco del mío
en un idioma de otros tiempos.
Hemos nacido del fondo de lo desconocido,
de la luz itinerante de un cometa olvidado,
dos esporas fortuitas a la merced del viento.
El parto de una sirena.
Es tu voz el reflejo del sol de la tarde
en el lomo de un gato dormido.
Es mi voz la lluvia que se desprende,
de pronto, del cielo ennegrecido.
Somos un planeta pequeño y tibio.
En la cresta de a montaña
nos arrojaremos al vacío,
con un esplendor de pluma nueva,
a vuelo obstinado de peregrino perdido.
"Journey into space" Sandra Dürr
viernes, 5 de mayo de 2017
Untitled Nº2
Because in
the last few months
thinking
about you caused me nothing but pain.
Sometimes I
feel like I'm losing my mind,
I cannot
take it anymore,
I'm
starving to death,
I'm thinking till the very end of my mind,
and i keep rolling over desperation.
I'm thinking till the very end of my mind,
and i keep rolling over desperation.
The
nightmares are coming back
and i don't remember how to push'em down,
and as long as you are not here,
the spell is off, and they are getting bigger,
holding me in their lugubrious arms.
and i don't remember how to push'em down,
and as long as you are not here,
the spell is off, and they are getting bigger,
holding me in their lugubrious arms.
This times
are so endless,
That i
started missing the point of knowing what day it is.
It's hard
to believe that we are getting back together,
when everything I'm feeling is
getting worst,
i'm
breathing darkness,
i'm sunken
on salt.
But i must
try,
I have to
swallow the rust of your presence in my house,
licking the
poison of your beautiful drawings in my notebooks.
I must
track down the trail of your long hairs,
hidden in the most unexpected drawer.
I must
survive to see you again.
You, my
dearest demon,
I'm begging
you mercy,
I summon
you.
Every
single night.
"Seated demon" Mikhail Vrubel
Untitled Nº1
Drawing off
my self respect for ever,
in the
eternal moment of your supercilious silence.
Help me
here, throw me a word, a disrespect gesture,
any of your
thousand thoughts
(I can see
them in the brightness of your eye, i can feel them in the blur of mine)
If I'm not
worthy of your regard, at least, would you please try to cry it out?
I would
like only one of your tears,
a kindness
tear, a pity tear, a disgust tear.
A tear of
any kind.
So i can
just stop falling apart,
falling
down through the bottomless indifference of your apathetic body.
I'm here,
sitting through,
like an old
dog awaiting it's owner's death,
Like the
lastest breath you take before a big wave,
¿Don't you
know I'm the saddest person on earth?
¿Don't you
know I'm in the middle of this tragedy road, thinking the worst?
¿Don't you
know I'm not capable of doing anything to escape this frightening fate?
Don't keep
me in this silent grave, talk to me, touch me, and set me free.
"Silence of the second person 5" Yu Daming
domingo, 19 de junio de 2016
Rayos de luna y humo
Ansioso como el agua subterránea, te incorporas
dejando atrás perfumada corteza de árbol viejo de bosque y musgo.
Me interpela en la noche un frío de lata,
y, dándole la vuelta a las sombras que te persiguen desde la pared,
tu ojo.
Tu ojo pequeño y turbio se revela,
como una incógnita de insomnio,
me apuñala varias veces el alma,
y yo, paloma tonta y desprevenida,
vomito mi sangre cósmica,
que se me escurre entre los dedos
en un estropicio tríptico de carne y tierra y uñas.
Hombre en la magia primigenia
de comerse la piel turgente de la masa solar,
en un solo movimiento de sus labios
formados de planta carnosa y agua de sudor de palo santo.
Hombre hecho de trenzas de raíces
de río de montaña de planeta
al borde del universo observable.
Cristalizado bajo el efecto sombrío
de un planetita frío, alumbrado por una sola luna llena.
Te cobijo, viajero estelar,
con el sabor de mi sangre derramada,
y te alimento con el cuerpo tibio de mis pechos
abiertos en carne viva y palpitante
para que llenes tus manos prístinas de cuerpo terrestre
y te abrigues al fin del hielo galáctico que traías pegado a las crines.
dejando atrás perfumada corteza de árbol viejo de bosque y musgo.
Me interpela en la noche un frío de lata,
y, dándole la vuelta a las sombras que te persiguen desde la pared,
tu ojo.
Tu ojo pequeño y turbio se revela,
como una incógnita de insomnio,
me apuñala varias veces el alma,
y yo, paloma tonta y desprevenida,
vomito mi sangre cósmica,
que se me escurre entre los dedos
en un estropicio tríptico de carne y tierra y uñas.
Hombre en la magia primigenia
de comerse la piel turgente de la masa solar,
en un solo movimiento de sus labios
formados de planta carnosa y agua de sudor de palo santo.
Hombre hecho de trenzas de raíces
de río de montaña de planeta
al borde del universo observable.
Cristalizado bajo el efecto sombrío
de un planetita frío, alumbrado por una sola luna llena.
Te cobijo, viajero estelar,
con el sabor de mi sangre derramada,
y te alimento con el cuerpo tibio de mis pechos
abiertos en carne viva y palpitante
para que llenes tus manos prístinas de cuerpo terrestre
y te abrigues al fin del hielo galáctico que traías pegado a las crines.
Several Circles.
(Vasily Kandinsky, 1926)
lunes, 21 de marzo de 2016
Camilo
En una caja de madera que tu madre acariciaba, te volaste, polvoso
y con forma de nube. Una cajita muy chiquitita que apenas si podía contener tu
espíritu.
Te vengo a hablar por acá porque no sé a quién contarle lo
que tengo para decirte.
Brindemos. Sí. Brindemos, amigo, por todas las que nos
tomamos y las que te quedé debiendo, brindemos.
Por los domingos lluviosos que nos encerramos a escribir juntos en un bar, por los poemas inéditos que quedaron guardados en un libro de Dalí que compramos en Tristán Narvaja.
Por los domingos lluviosos que nos encerramos a escribir juntos en un bar, por los poemas inéditos que quedaron guardados en un libro de Dalí que compramos en Tristán Narvaja.
Tomemos un
arena y portland en la Tortu, uno por cada persona de la que nos reímos, uno
por cada comentario cínico que salió de
tu boca gordita y se coló por tus paletas separadas.
Brindemos por tus rulos bailando funk.
Juguemos a decir palabras raras toda la noche y después
terminemos en lo de mi abuela sin saber qué pasa entre los dos.
Levantame esa copa, no seas perezoso, ¿te acordás? Nosotros
brindamos al revés, primero tomamos y después chin-chin.
Por las fotos que me
sacaste drogada y de cara, caminando, en el Mume, por Sierra, en la EMAD. Por
los amigos que conocimos juntos, por los tangos que te canté borracha.
Por las
veces que nos peleamos y el largo silencio que hubo entre nosotros.
Por todo el sol que te dio en la cara, que ahora alimenta al
árbol del jardín botánico donde volcaron las cenicitas de tu cuerpo, ¿te cuento
un secreto gracioso? Es el árbol de las pijitas.
Ese día jugó Peñarol, igual
que el día que te moriste.
¿Sabés qué? Tengo miedo, miedo de que la gente te olvide.
Todos los días me pregunto ¿cómo la gente puede andar tan tranquila en un mundo
sin Camilo? ¿Cómo pueden considerar que sus vidas están completas? Porque son
unos palurdos, por eso -me respondo como
si fueras vos.-
Sé que para vos esto no es nada más que una broma oscura
sobre la vida y su significado, para sacarnos a tus amigos de la cápsula de
absurdo en la que estamos metidos. Un último chiste de ultratumba. Pero tengo
que decírtelo, porque sos mi amigo, es la primera vez que una de tus bromas no
me causa gracia.
(La foto que usabas de perfil cuando te conocí)
lunes, 14 de julio de 2014
De mientras
Mientras las cápsulas de día se metan a prepo por la
ventana,
mientras todavía pueda cambiarme el color de pelo,
poner la música al mango cuando me levanto.
Mientras las ganas de vomitar toda esta soledad inminente,
y mientras los sueños me atormenten
y la comida me caiga mal.
Mientras me trague la
miseria en el trabajo,
mientras tenga auriculares que apaguen el sonido de mis pensamientos
y me duerma arrollada de dolor
y me coma las uñas
y vuelva a fumar.
Mientras la humedad montevideana me llene de asco y los
pelos de los perros se me queden en la ropa y no tenga ganas de bañarme o de
salir siquiera y los días sean todos iguales, una interminable condena a seguir
y seguir, sólo para ver lo que hay del otro lado, cruzando la barrera del
amanecer, detrás de la que no hay absolutamente nada, y es, sin embargo, una
victoria haber llegado.
Llegar a casa y preparar un café.
Colón.
Siempre ladra un perro.
Siempre hace frío.
El sonido de la cucharita contra la loza.
"Crazy Jane" Gina Litherland
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