miércoles, 12 de julio de 2017

A tientas

Ocre durmevela de inhalar en tu ropa
los vestigios anhelantes de tu cuerpo.
Las estrellas se acomodan silenciosas
(Son mil inciensos pálidos, murientes)
y se aprietan en mi nuca,
presionándome el cerebro,
quemándome la cabeza,
me repito las cosas que recuerdo de tu cara,
las enumero, las pongo en un orden de importancia,
que voy a cambiar luego..

La piedra, la última botella de Sprite,
la sábana en la que te sangró la nariz,
el dibujo que hiciste de mi al poco de conocernos.
Son pequeños altares.
Símbolo de tu presencia fantasmagórica,
donde a cada minuto te toca volver a escena.
Una y otra vez pongo el disco
para convencerme de que no te has muerto.

Y si el dolor y la melancolía me apuñalan,
y me dejan vomitando en el suelo,
dejo subir la rabia, que me dan ganas de pelear de nuevo.
Y me levanto, de verdad,
de entre la ropa sin lavar.
A las puteadas limpias (que son nutrientes de mi cuerpo)
me arranco a la calle,
levanto las baldosas con las yemas ensangrentadas,
pateo cerraduras oxidadas,
les grito a las viejas que se les acaba el tiempo.


      Y a mí me pasan

            los minutos

                  como horas

   

                                       a tientas.

domingo, 28 de mayo de 2017

Sangre estelar.

Agua que se filtra en la piedra,
agua que trae noticias del exterior,
asoma con un aroma terroso y alcalino,
gota calando hondo en la piedra.

Sedimento aferrado a los pisos y a los techos de una cueva.

Salitre marino.

Es acaso tu cuerpo hermano-amante del mío,
que lo siento verdadero,
verdadero como  un brote que se afana
de la escalera entre los mármoles fríos.

Es acaso tu dolor carne con mis huesos,
que siento tiritar tu miedo en mi nuca.
Surco, fosa penetrante y oscura que bien conocemos.

Es tu nombre el eco del mío
en un idioma de otros tiempos.

Hemos nacido del fondo de lo desconocido,
de la luz itinerante de un cometa olvidado,
dos esporas fortuitas a la merced del viento.
El parto de una sirena.

Es tu voz el reflejo del sol de la tarde
en el lomo de un gato dormido.
Es mi voz la lluvia que se desprende,
de pronto, del cielo ennegrecido.
Somos un planeta pequeño y tibio.


En la cresta de a montaña
nos arrojaremos al vacío,
con un esplendor de pluma nueva,
a vuelo obstinado de peregrino perdido.


"Journey into space" Sandra Dürr

viernes, 5 de mayo de 2017

Untitled Nº2

Because in the last few months
thinking about you caused me nothing but pain.
Sometimes I feel like I'm losing my mind,
I cannot take it anymore,
I'm starving to death, 
I'm thinking till the very end of my mind, 
and i keep rolling over desperation.

The nightmares are coming back 
and i don't remember how to push'em down, 
and as long as you are not here, 
the spell is off, and they are getting bigger, 
holding me in their lugubrious arms.

This times are so endless,
That i started missing the point of knowing what day it is.

It's hard to believe that we are getting back together,
 when everything I'm feeling is getting worst,
i'm breathing darkness,
i'm sunken on salt.

But i must try,
I have to swallow the rust of your presence in my house,
licking the poison of your beautiful drawings in my notebooks.
I must track down the trail of your long hairs, 
hidden in the most unexpected drawer.
I must survive to see you again.

You, my dearest demon,
I'm begging you mercy,
I summon you.

Every single night.


"Seated demon" Mikhail Vrubel

Untitled Nº1

Drawing off my self respect for ever,
in the eternal moment of your supercilious silence.

Help me here, throw me a word, a disrespect gesture,
any of your thousand thoughts
(I can see them in the brightness of your eye, i can feel them in the blur of mine)

If I'm not worthy of your regard, at least, would you please try to cry it out?

I would like only one of your tears,
a kindness tear, a pity tear, a disgust tear.
A tear of any kind.
So i can just stop falling apart,
falling down through the bottomless indifference of your apathetic body.

I'm here, sitting through,
like an old dog awaiting it's owner's death,
Like the lastest breath you take before a big wave,
¿Don't you know I'm the saddest person on earth?
¿Don't you know I'm in the middle of this tragedy road, thinking the worst?
¿Don't you know I'm not capable of doing anything to escape this frightening fate?



Don't keep me in this silent grave, talk to me, touch me, and set me free.


"Silence of the second person 5" Yu Daming


domingo, 19 de junio de 2016

Rayos de luna y humo

Ansioso como el agua subterránea, te incorporas
dejando atrás perfumada corteza de árbol viejo de bosque y musgo.

Me interpela en la noche un frío de lata,
y, dándole la vuelta a las sombras que te persiguen desde la pared,
                            tu ojo.

Tu ojo pequeño y turbio se revela,
como una incógnita de insomnio,
me apuñala varias veces el alma,
y yo, paloma tonta y desprevenida,
vomito mi sangre cósmica,
que se me escurre entre los dedos
en un estropicio tríptico de carne y tierra y uñas.

Hombre en la magia primigenia
de comerse la piel turgente de la masa solar,
en un solo movimiento de sus labios
formados de planta carnosa y agua de sudor de palo santo.

Hombre hecho de trenzas de raíces
de río de montaña de planeta
al borde del universo observable.

Cristalizado bajo el efecto sombrío
de un planetita frío, alumbrado por una sola luna llena.

Te cobijo, viajero estelar,
con el sabor de mi sangre derramada,
y te alimento con el cuerpo tibio de mis pechos
abiertos en carne viva y palpitante
para que llenes tus manos prístinas de cuerpo terrestre
y te abrigues al fin del hielo galáctico que traías pegado a las crines.


Several Circles. 
(Vasily Kandinsky, 1926)

lunes, 21 de marzo de 2016

Camilo

En una caja de madera que tu madre acariciaba, te volaste, polvoso y con forma de nube. Una cajita muy chiquitita que apenas si podía contener tu espíritu.

Te vengo a hablar por acá porque no sé a quién contarle lo que tengo para decirte.

Brindemos. Sí. Brindemos, amigo, por todas las que nos tomamos y las que te quedé debiendo, brindemos.

Por  los domingos lluviosos que nos encerramos a escribir juntos en un bar, por los poemas inéditos que quedaron guardados en un libro de Dalí que compramos en Tristán Narvaja. 
Tomemos un arena y portland en la Tortu, uno por cada persona de la que nos reímos, uno por cada comentario cínico que salió de  tu boca gordita y se coló por tus paletas separadas.

Brindemos por tus rulos bailando funk.

Juguemos a decir palabras raras toda la noche y después terminemos en lo de mi abuela sin saber qué pasa entre los dos.

Levantame esa copa, no seas perezoso, ¿te acordás? Nosotros brindamos al revés, primero tomamos y después chin-chin.

Por las fotos  que me sacaste drogada y de cara, caminando, en el Mume, por Sierra, en la EMAD. Por los amigos que conocimos juntos, por los tangos que te canté borracha. 
Por las veces que nos peleamos y el largo silencio que hubo entre nosotros.

Por todo el sol que te dio en la cara, que ahora alimenta al árbol del jardín botánico donde volcaron las cenicitas de tu cuerpo, ¿te cuento un secreto gracioso? Es el árbol de las pijitas. 
Ese día jugó Peñarol, igual que el día que te moriste.

¿Sabés qué? Tengo miedo, miedo de que la gente te olvide. Todos los días me pregunto ¿cómo la gente puede andar tan tranquila en un mundo sin Camilo? ¿Cómo pueden considerar que sus vidas están completas? Porque son unos palurdos, por eso  -me respondo como si fueras vos.-

Sé que para vos esto no es nada más que una broma oscura sobre la vida y su significado, para sacarnos a tus amigos de la cápsula de absurdo en la que estamos metidos. Un último chiste de ultratumba. Pero tengo que decírtelo, porque sos mi amigo, es la primera vez que una de tus bromas no me causa gracia.


(La foto que usabas de perfil cuando te conocí)

lunes, 14 de julio de 2014

De mientras


Mientras las cápsulas de día se metan a prepo por la ventana,
mientras todavía pueda cambiarme el color de pelo,
poner la música al mango cuando me levanto.

Mientras las ganas de vomitar toda esta soledad inminente,
y mientras los sueños me atormenten
y la comida me caiga mal.

Mientras  me trague la miseria en el trabajo,
mientras tenga auriculares que apaguen el sonido  de mis pensamientos
y me duerma arrollada de dolor
y me coma las uñas
y vuelva a fumar.

Mientras la humedad montevideana me llene de asco y los pelos de los perros se me queden en la ropa y no tenga ganas de bañarme o de salir siquiera y los días sean todos iguales, una interminable condena a seguir y seguir, sólo para ver lo que hay del otro lado, cruzando la barrera del amanecer, detrás de la que no hay absolutamente nada, y es, sin embargo, una victoria haber llegado.

Llegar a casa y preparar un café.
Colón.
Siempre ladra un perro.
Siempre hace frío.

El sonido de la cucharita contra la loza.

"Crazy Jane" Gina Litherland